El circuito comercial de Encarnación atraviesa una fase crítica. Aunque Paraguay mantiene ventajas competitivas en precios respecto a Argentina, la limitada disponibilidad de dinero entre los compradores fronterizos ha generado una contracción significativa en las ventas que afecta directamente a la actividad económica local.
Los registros del sector indican que entre dos y tres locales por cuadra han cerrado sus puertas, aunque no existe un relevamiento oficial consolidado que precise el total de establecimientos que han cesado operaciones. Los comercios que operan bajo régimen de alquiler resultan especialmente vulnerables, enfrentando compromisos mensuales de renta sumados a gastos de servicios básicos, nómina de personal y gastos de operación, en un contexto donde los ingresos resultan insuficientes para cubrir la estructura de costos.
La dimensión del impacto social es considerable. Estimaciones del sector comercial sugieren que entre 8.000 y 10.000 familias dependen directamente de la dinámica del comercio fronterizo. Esta cifra incluye aproximadamente 3.000 comercios formalizados, 1.500 vendedores ambulantes y trabajadores independientes vinculados al sector comercial y turístico.
Desde la Asociación de Comerciantes del Circuito Comercial de Itapúa se reconoce que Paraguay mantiene competitividad en rubros como cubiertas, artículos de bazar, textiles y calzado deportivo, gracias a su estructura tributaria más favorable. Sin embargo, el factor limitante radica en la capacidad adquisitiva del consumidor argentino, quien no puede acceder a toda la variedad de productos disponibles.
Los comerciantes han elevado demandas a la nueva administración municipal, solicitando impulso al parque industrial y garantías jurídicas para inversores. El objetivo es diversificar la base económica más allá de las compras transfronterizas, generando empleo local sostenible. Se preparan también ferias comerciales para el período de festividades, buscando estimular el consumo interno.
Paradójicamente, mientras la inversión inmobiliaria de capital brasileño crece en barrios cerrados y terrenos, este dinamismo no se traduce aún en generación de empleo comercial. La inversión inmobiliaria y la actividad comercial tradicional muestran trayectorias desconectadas, profundizando la dificultad para sostener ventas en el comercio minorista.



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