Un conflicto vecinal en la zona de Laurelty, Luque, escaló hasta una denuncia por supuesto amedrentamiento cuando una familia intentó recuperar el acceso a su domicilio y garaje. El incidente ocurrió frente a la Plaza La Alborada, donde se desarrollaban actividades deportivas que afectaban la circulación y tranquilidad de los residentes cercanos.
Según el relato de los afectados, participantes de torneos barriales bloqueaban el ingreso al garaje con vehículos, ocupaban la vereda de manera permanente, consumían bebidas alcohólicas y generaban ruidos excesivos durante los encuentros. La situación se tornó conflictiva cuando la vecina solicitó que se liberara el acceso a su propiedad.
El escalamiento del conflicto
Los denunciantes aseguran que la reacción fue intimidatoria. Varios participantes de las actividades habrían ingresado a la propiedad privada en actitud amenazante, lo que fue interpretado como un intento de amedrentamiento. La familia sostiene que estos episodios no son aislados, sino recurrentes cada vez que se realizan torneos en la plaza.
Los residentes han presentado múltiples reclamos ante la Municipalidad de Luque y la Policía Nacional por desorden, ocupación de espacios de tránsito peatonal, contaminación sonora y consumo de alcohol en el lugar.
Marco legal aplicable
En Paraguay, el consumo de bebidas alcohólicas en espacios públicos está prohibido por la Ley 1642. Esta normativa restringe el consumo en calles, plazas, parques y veredas con el objetivo de preservar el orden público y la seguridad ciudadana. Las autoridades pueden intervenir, retirar a las personas del lugar, decomisar bebidas alcohólicas y aplicar las medidas correspondientes.
Las disposiciones municipales también buscan garantizar que el uso de espacios públicos no vulnere derechos de terceros, como el descanso, la tranquilidad y el acceso libre a las viviendas.
Debate sobre convivencia
El caso en Laurelty reabre la discusión sobre los límites entre el uso recreativo de espacios públicos y la obligación de respetar la convivencia vecinal. Las veredas deben mantenerse como espacios de circulación, el acceso a domicilios debe garantizarse, y el ruido debe estar regulado para proteger la tranquilidad del vecindario. La denuncia será elevada ante las autoridades competentes para su investigación.





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