Durante los últimos tres años, la administración estatal ha logrado gestionar más de 46.000 viviendas, cifra que representa un avance significativo en la política habitacional del país. De este total, más de 33.000 ya fueron completadas y entregadas a sus beneficiarios, marcando un hito importante en la reducción del déficit habitacional.
Esta cifra supera ampliamente lo realizado durante los cinco años anteriores, cuando se gestionaron aproximadamente 35.000 viviendas. Esto representa un incremento superior al 25% en un periodo considerablemente menor, evidenciando una aceleración en los programas de vivienda.
Programas de acceso a crédito
Una de las estrategias clave ha sido la incorporación de programas dirigidos a trabajadores con ingresos de hasta nueve salarios mínimos. Los créditos ofrecidos tienen una duración de 30 años, con tasas diferenciadas según el nivel de ingresos: 6,5% para quienes ganan entre uno y seis salarios mínimos, y 9,9% para aquellos que perciben entre seis y nueve salarios mínimos.
Estos mecanismos de financiamiento han permitido que trabajadores que anteriormente vivían en casas de alquiler o en viviendas compartidas con familiares accedan a vivienda propia, ampliando significativamente el alcance de la política habitacional.
Generación de empleos
La construcción de viviendas ha demostrado ser un motor importante de generación de empleo. Se estima que cada vivienda genera entre ocho y diez puestos de trabajo de forma directa e indirecta. Actualmente, entre 40.000 y 50.000 empleos están vinculados a la construcción de viviendas en el país.
El impacto económico trasciende a los trabajadores de obra. La cadena de provisión de materiales, los proveedores de servicios y el transporte también se benefician del dinamismo del sector. Sin embargo, existe un desafío pendiente: aproximadamente el 40% de los empleos generados permanecen en la informalidad, mientras que el 60% está formalizado.
Perspectivas futuras
Aunque se han logrado avances considerables, las autoridades reconocen que el déficit habitacional sigue siendo elevado. Se estima que la reducción completa de este déficit requerirá varios años de políticas públicas sostenidas. La estrategia actual se enfoca en incrementar gradualmente las respuestas habitacionales, manteniendo programas de largo plazo que garanticen continuidad más allá de los ciclos administrativos.





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