El crecimiento urbano acelerado en las principales ciudades del país plantea interrogantes sobre la capacidad de los edificios para garantizar la seguridad de sus ocupantes ante posibles incendios. Especialistas en protección contra incendios enfatizan que esta debe ser una consideración fundamental desde las etapas iniciales de diseño arquitectónico, no un agregado final de la obra.
La denominada protección pasiva, que incluye vías de evacuación, escaleras cortafuego, puertas de contención y compartimentación de sectores, forma parte integral de la estructura del edificio y requiere definirse durante el proceso de planificación. Sin embargo, uno de los principales desafíos se concentra en edificaciones antiguas, construidas cuando los estándares técnicos eran menos exigentes. Muchas de estas estructuras carecen de sistemas automáticos de rociadores o presentan limitaciones en sus rutas de evacuación.
Actualización normativa necesaria
Profesionales del sector señalan la necesidad urgente de revisar las ordenanzas vigentes, que en algunos casos superan una década sin actualizaciones. El crecimiento urbano, la complejidad de nuevas edificaciones y la evolución tecnológica justifican normativas más modernas que permitan aplicar soluciones eficientes y acordes con estándares internacionales.
La ingeniería moderna ofrece alternativas viables para elevar los niveles de seguridad en edificios existentes mediante adecuaciones graduales. Actualizar las normas no significa imponer mayores exigencias, sino permitir que los profesionales diseñen con mayor eficiencia y adaptabilidad.
Mantenimiento: factor crítico
Un aspecto frecuentemente subestimado es el mantenimiento de los sistemas contra incendios. La instalación de equipos no garantiza protección si estos no se someten a inspecciones y pruebas periódicas. Un sistema sin mantenimiento puede generar una falsa sensación de seguridad, haciendo creer a los ocupantes que están protegidos cuando la funcionalidad real de los equipos es desconocida.
Existen normas técnicas paraguayas que establecen criterios para inspección, prueba y mantenimiento de sistemas de rociadores automáticos, aunque aún carecen de carácter obligatorio. Convertirlas en normativa vinculante contribuiría significativamente a elevar la confiabilidad de los sistemas instalados.
Aunque se observan avances en la cultura de prevención entre desarrolladores y administradores de edificios, persisten casos donde la seguridad contra incendios se interpreta únicamente como requisito administrativo, desvinculada de su verdadera función protectora.





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