La industria de la construcción se posiciona como uno de los mayores generadores de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, representando el 37% del total de emisiones globales y consumiendo aproximadamente el 28% de la energía disponible en el planeta.
Según datos recientes, la expansión constructiva es acelerada: diariamente se edifican cerca de 12,7 millones de metros cuadrados de superficie en todo el mundo. En 2024, la superficie construida global alcanzó los 273.000 millones de metros cuadrados, con un incremento del 1,7% respecto al año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por economías emergentes asiáticas, que lideran la expansión inmobiliaria.
Avances insuficientes en transición ecológica
Aunque se han registrado mejoras desde 2015, los expertos advierten que el ritmo de transformación resulta insuficiente. Las certificaciones de edificios sostenibles casi se triplicaron durante este período, y la intensidad energética de las edificaciones cayó 8,5%. Sin embargo, las energías renovables apenas cubrieron el 17,3% de la demanda energética del sector en 2024, un porcentaje considerado muy bajo para alcanzar objetivos de neutralidad de carbono.
Brecha de inversión crítica
La financiación destinada a eficiencia energética durante 2024 alcanzó los 275.000 millones de dólares, pero expertos señalan que el sector requiere movilizar aproximadamente 5,9 billones de dólares antes de 2030 para alinearse con los compromisos climáticos internacionales. Esta brecha de inversión representa un desafío significativo para la transformación del sector.
Diversas regiones han iniciado procesos de transformación. La Unión Europea ha avanzado en normativas para reducir emisiones durante la construcción y operación de inmuebles, mientras que países como Alemania, India y Australia impulsan proyectos de energías renovables en edificios. Japón, Singapur, Kenia y California también han implementado mejoras regulatorias, y naciones como Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido han desarrollado programas de financiamiento sostenible.
Los especialistas enfatizan que los gobiernos aún tienen margen para implementar políticas públicas que favorezcan construcciones resilientes y con bajas emisiones antes de 2050, transformando el sector en una oportunidad para mejorar la calidad de vida en lugar de ser un factor de riesgo climático.






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